DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

                       Como cada 8 de marzo, este lunes conmemoramos el día Internacional de la Mujer, de la mujer trabajadora, de la que lucha, la que cuida, la que dirige, la que lidera; en esta fecha se “celebra” la lucha de la mujer por su participación dentro de la sociedad, en pie de emancipación y en su desarrollo íntegro como persona. Ello es así en tanto el colectivo es un “celeber”, valga la redundancia, una multitud, una unidad de deseos, aspiraciones, conquistas y reivindicaciones de todo un género que avanza, sin freno pero con lastre, hacia un futuro insoslayable. Pero en esta subida de Sísifo, el año que pasó y el presente, no han sido iguales a los anteriores, la piedra que empujamos hacia esa cima que conquistaremos inexorablemente, nos encuentra ante un fenómeno que ha golpeado duramente a todas las mujeres del mundo, que han sumado a su lomo, a más de la piedra que empujan, las evidentes dificultades de “emprender” para sobrevivir. En este universo de dificultades, ser mujer nunca fue fácil ni lo será, y aunque el tiempo ha avanzado y se han conquistado numerosos derechos, seguimos teniendo la necesidad imperiosa de pujar por la igualdad. Esa igualdad que nos cuesta todos los días la vida de madres, hijas, hermanas y que, aún así, frente a cada golpe y estocada que recibimos, no bajamos los brazos, no nos rendimos, sino que avanzamos con paso firme hacia cada lugar en que queremos estar y, parafraseando a Eduardo Galeano, evitando que la violencia del mundo hacia la mujer sea el espejo del miedo del mundo a la mujer sin miedo.

                       Las mujeres nos presentamos al mundo como amas de casa, educadoras, enfermeras, médicas, abogadas, artistas, constructoras y edificadoras de esperanzas. Por necesidad y porque podemos; porque versátil, fuerte, empática y valiente, son las esencias de ser mujer. Porque lo esencial es lo que hace que algo sea “ese algo” y no otra cosa. Porque nos van encontrar en cada lugar haciendo de todo y, aún en las peores condiciones, tendremos éxito, seguiremos soñando y realizando nuestros proyectos, porque nuestro leivmotiv en la especie humana no es rendirnos, es “lograr” todo lo “no logrado”. Esa tarea no ha culminado, trabajaremos sin claudicar, daremos las peleas que se presenten y sí, al final seremos iguales, no para competir, no para destruir o para arrebatar a alguien lo que no nos corresponde, sino para convivir en un mundo de justicia, también para nosotras.

Érica Soledad Aguilera

              Mujer

                                                                       Concejal por el Frente de Todos-PJ.

                                                                                              Tunuyán

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