Durante muchísimo tiempo, la compra en cuotas con tarjeta de crédito era la forma usada para financiar la adquisición de todo tipo de cosas, desde electrodomésticos pasando por la ropa y hasta para la comida.

Claro que los altos costos financieros imperantes (o interés que se paga por el dinero que nos prestan, para ser más claros) han tornado éste tipo de operaciones sumamente caras para nuestros bolsillos.

De todos modos el peor de los negocios sigue siendo pagar solo el mínimo, lo que parece atractivo en un primer momento pero puede llegar a convertirse en un calvario con el paso del tiempo, porque los intereses que allí se aplican son demasiados altos.

La única forma que éste tipo de operaciones sea conveniente es cuándo se trata de cuotas sin interés, por eso antes de realizar su próxima compra en cuotas fíjese bien en todos los detalles (la famosa letra chica), no vaya a suceder que el apuro por comprar algo satisfactorio para la persona o el hogar se termine convirtiendo en una pesadilla.

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