La convención radical del año 2015 fue la que tomó la decisión de formar parte de Cambiemos, la hoy cuestionada fuerza política que terminó depositando, no solo a Mauricio Macri en la Presidencia de la República, sino también un gran triunfo electoral en la mayoría de las Provincias argentinas, incluida nuestra Mendoza.

Ahora bien, todos hemos sentido en carne propia la desacertada gestión al mando de la Nación de un equipo, integrado en principio por CEO de distintos orígenes, más preocupados por sus empresas que por los destinos de la mayoría de la población, que no solamente han sido derrotados por la inflación y el mercado, sino que tampoco le han encontrado la vuelta a la forma de comunicarse con el País.

Realmente estamos de acuerdo que la marcha que traía el País nos vislumbraba un destino similar al que vive Venezuela hoy, sin energía. sin combustibles, sin servicios básicos para amplios sectores de la población; pero también es cierto que no esperábamos volver a sufrir el tormento de la inflación.

También es verdad y, volviendo al 2015, que se votó contra una forma de gobernar que hacía del saqueo de las arcas públicas su rutina diaria; y eso no se puede tolerar bajo ningún concepto. Por eso existió el «voto castigo» que alcanzó hasta para depositar a María Eugenia Vidal al mando de la Provincia de Buenos Aires.

Pero todo eso es historia, la actualidad marca que en el 2019 la centenaria Unión Cívica Radical tiene la disyuntiva de apartarse de quienes hoy son seriamente cuestionados y jugar con colores propios apoyados en las muy buenas gestiones provinciales, por eso cobra especial interés, sobre todo para el Gobierno Nacional, la resultante de esta convención.

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