Leandro Carrasco tiene 26 años, es futbolista, jugó la temporada pasada en Leonardo Murialdo y en el 2019 volverá a vestir los colores de Atlético Argentino, su club de origen, Devoto de la Difunta Correa, declaró : «Siempre voy, al menos una vez por año, pero nunca había ido caminando», cuenta Cuchu, como todos lo conocen.

Prometió y cumplió. Por su sobrino caminó los casi 190 kilómetros que lo separaban desde su casa en Guaymallén hasta el Santuario de la Difunta Correa, en San Juan. «Es la primera y creo que la última vez que voy caminando», dice sonriendo pero satisfecho por haber cumplido.

La historia comenzó cuando en Enero del 2017 descubrieron que su sobrino Thiago tenía un tumor, un poquito más arriba de la nuca. «Y en ese momento estaba medio desesperado, no lo veía bien y me salió prometer eso, para que la Difunta lo ayudara a recuperarse», 

Ahora su sobrino, que tiene 9 años, está recuperado, aunque continúa con los tratamientos. «Gracias a Dios ya no tiene el tumor, las operaciones salieron bien. Le hicieron transplante de médula en Rosario, la verdad que fue bravo», explicó Carrasco sobre este chico que es hijo de su hermana Laura.

Salió de Mendoza el martes a las 5.30 y a las 22 paró para descansar en el auto. A las 6 retomó la actividad y llegó a la Difunta Correa el miércoles a las 16.55. Iba caminando solo, aunque su papá iba en al auto acompañándolo en algunos tramos y en otros lo esperaban algunos kilómetros más adelante para brindarle asistencia y sobre todo estar atento para que no sufra ningún inconveniente físico.

No todo fue caminar, porque aprovechando su entrenamiento de deportista, hizo unos 30 kilómetros trotando: «Todavía ando con dolores, pero hay que ver como estoy para arrancar la pretemporada el lunes». De ésta forma Cuchu cumplió la promesa por su sobrino, aunque ahora deberá dejar los dolores de lado para empezar una nueva etapa en Atlético Argentino.

Fuente y fotos : Diario UNO

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