La cadena de pagos de la República Argentina está atravesando un moimento muy complicado, según la estadística publicada por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), se está produciendo un aumento de la morosidad de los hogares, a los que se debe sumar la escalada en el rechazo de cheques por falta de fondos y el uso creciente de instrumentos de financiamiento de corto plazo, como la tarjeta de crédito, configuran un escenario de tensión en la cadena de pagos.
El mismo informe señala que el uso de tarjetas de crédito superó al de débito, en un contexto de menor circulación de efectivo y caída del ingreso disponible. «En noviembre, último dato disponible, las transacciones con tarjetas de débito alcanzaron 174 millones por un total de 4,7 billones de pesos, con caídas interanuales del 12 por ciento en cantidades y del 14,2 por ciento en montos reales. La contracara fue el crecimiento relativo del crédito: se realizaron 184,7 millones de pagos por 10,4 billones de pesos, con un aumento del 4,2 por ciento en cantidades, aunque con una baja del 3,5 por ciento en términos reales», según el informe de Banco Central.
El crecimiento del canal e-commerce, los pagos con QR interoperable y el débito automático refuerzan la idea de una economía cada vez más digitalizada, pero también más endeudada.
Según el Banco Central, más de la mitad de la población adulta mantiene algún tipo de deuda. A junio de 2025, 19,5 millones de personas registraban crédito en el sistema financiero ampliado, un millón más que en diciembre de 2024. El saldo promedio por deudor creció un 19 por ciento en términos reales, alcanzando su nivel más alto desde 2020. No es un dato menor: ese aumento se produjo en un contexto de caída del salario real y contracción del consumo.