Fuentes cercanas al Poder Ejecutivo dejaron trascender que se analizan dos alternativas: por un lado, continuar con una cuarta fase del IFE que implicaría el pago de 10.000 pesos en efectivo a cada beneficiario, o comenzar con un programa de Renta Básica que esté asociada al trabajo y capacitación.

Por éstas horas el gobierno nacional está definiendo cómo continuará la ayuda económica para millones de argentinos que se vieron afectados por la cuarentena obligatoria y la pandemia de coronavirus, que hasta ahora se tradujo en las tres etapas del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) abonado a casi 9 millones de beneficiarios en los últimos meses.

La opción en consideración pasa por buscar que los beneficiarios del actual IFE (o quienes permanezcan dentro de él) entreguen a cambio una especie de ‘contraprestación’ a definir para continuar cobrando el subsidio. Los datos proporcionados por la Anses son alentadores para garantizar dicho cumplimiento: de los 8.857.063 las personas que perciben el IFE, un alto porcentaje (61,7%) son trabajadores informales o desocupados sin seguro por desempleo, mientras que un 7,8% están inscriptos como monotributistas de las categorías A, B o monotributo social; cerca del 2,1% son trabajadores de casas particulares, y 1,4% beneficiarios del programa Progresar.

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