Argentina es uno de los pocos países en el mundo donde el café torrado se vende sin problemas y muestra muy buenos resultados dentro del consumo masivo. Este tipo de café es una variante que se obtiene a partir de la mezcla de los granos con azúcar durante el proceso de tostado, creando una capa caramelizada en los granos.

Este método surgió como una solución económica en tiempos donde la calidad del café disponible era baja y los costos debían mantenerse al mínimo, en la actualidad está prohibido en todo el mundo, menos en Argentina, Uruguay, Paraguay y España y Portugal.

Su bajo precio y un paladar acostumbrado al gusto amargo hacen que todavía siga vigente un tipo de café que, según especialistas, no es bueno para la salud, sobre todo en momentos como los actuales donde lo que se recomienda es el consumo sano y libre de azúcares.

Diferencias entre café tostado (bueno) y torrado (malo)

El café tostado (vendría a ser el «bueno») pasa por un proceso en el cual los granos de café (que tienen un color parecido al maní) pasan por una máquina tostadora que los cocina hasta lograr la coloración oscura, la que muestran cuándo están en el paquete donde viene el «café en granos». Es un tratamiento que dura entre 8 y 12 minutos, según las preferencias de quién realiza esta tarea. Este proceso recibe el nombre de «tostado natural», porque se efectúa en los granos sin ningún producto o agregado adicional.

Por otro lado, el café torrado (sería el «malo», el que se compra y se consume en forma habitual) nace a partir de usar los granos de peor calidad, a los que se les agrega alrededor de un 15% de azúcar, por tratarse de granos de café de extremadamente baja calidad (descarte, en realidad). El azúcar sirve para tapar todos sus defectos.

 
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