El ingeniero agrónomo Gabriel Rizzato, miembro de Contingencias Valle de Uco, realizó un detallada análisis de la situación poniendo el eje en el hecho que persistencia de humedad obliga a los productores a prestar especial atención a los sectores con suelos de drenaje lento, ante el riesgo de enfrentar períodos críticos de saturación hídrica.
De acuerdo con el relevamiento fenológico oficial, las plantaciones del Valle de Uco mantienen un desarrollo activo, pero el exceso de agua y la nubosidad encendieron las alarmas fitosanitarias frente a la posible proliferación de enfermedades. El detalle técnico por sector es el siguiente:
- Frutales de carozo: los montes de durazno, cerezo y ciruelo presentan un 100% de fruto cuajado. Para estos cultivos, el incremento de la humedad eleva drásticamente el riesgo de aparición de podredumbre morena (Monilinia spp.) y diversos cuadros de bacteriosis en tejidos susceptibles o frutos lesionados.
- Viñedos: las cepas Chardonnay, Malbec y Cabernet Sauvignon registran un 100% de plantas en estado de «punta verde» y con brotes mayores a 10 centímetros, aunque solo el 8% presenta racimos mayores a 7 centímetros. En la vid, la combinación de agua libre y tejido verde susceptible crea un escenario ideal para el desarrollo de la peronóspora (Plasmopara viticola), la botritis (Botrytis cinerea) y el oídio.
- Ritmo de crecimiento: aunque la persistencia de los días nublados puede reducir la radiación solar y ralentizar el crecimiento de la planta, los técnicos aclararon que aún no se puede confirmar un atraso fenológico generalizado apoyándose únicamente en los grados-día acumulados hasta el momento.
El informe realizado por el Ing. Gabriel Rizzato, sugiere incrementar las recorridas de monitoreo sanitario en las parcelas luego de cada evento de lluvia.
En materia operativa, se recomienda evitar el ingreso de maquinaria agrícola a los cuadros que se encuentren demasiado húmedos para prevenir la compactación, la formación de huellas y daños estructurales en el suelo. Además, se indicó suspender las rutinas de riego estándar y ajustarlas estrictamente a la humedad efectiva del perfil de la tierra.
Finalmente, los especialistas desaconsejan la aplicación de fertilizantes correctivos fundamentados únicamente en la ocurrencia de las lluvias. Cualquier intervención nutricional debe realizarse previa evaluación del vigor de la planta y, si corresponde, con un análisis de tejido o de suelo que la respalde.