Una medición, elaborada por la Consultora W, elaborada a partir de la totalidad de los ingresos del hogar y no del salario individual, muestra que más de la mitad de los hogares del país quedó dentro de la clase baja, contemplando tanto a los segmentos no pobres como a aquellos en situación de pobreza.

Es necesario aclarar que la estructura social se distribuye de manera precisa entre los cinco segmentos definidos por el informe. En la cima de la pirámide, la clase alta reúne al 5% de la población con ingresos familiares mensuales promedio de hasta los $14 millones, luego  se ubica la clase media alta, que concentra al 17% de los hogares y registra un ingreso promedio mensual que se sitúa en los $6,5 millones. Por su parte, la clase media baja agrupa al 26% de la población, requiriendo que un hogar perciba desde los $2,5 millones al mes para pertenecer a este tramo.

Los escalones mayoritarios corresponden a los sectores bajos, donde la clase baja no pobre representa entre el 30% y el 31% de la sociedad, contando con un piso de ingresos de $1,5 millones mensuales por hogar, cifra sumamente cercana a la línea de la pobreza, mientras que en el extremo inferior se encuentra la clase baja, que abarca al 22% de la población y registra un ingreso promedio de apenas $1 millón mensuales por familia.

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