Se trata de Roberto Carlos Villarroel Perea, de 48 años, quien estaba al frente de la Comisaría 10ª de Maipú desde hacía apenas dos semanas.
Su muerte generó una fuerte conmoción, tanto entre sus compañeros de la dependencia como en la cúpula del Ministerio de Seguridad, sobre todo por tratarse de un jefe que recién había asumido al frente de una de las principales comisarías del departamento.
El caso es sumamente preocupante para las autoridades ya que se trata del noveno caso ocurrido el último año, entre integrantes de la Policía de Mendoza, dato obtenido a partir de los casos difundidos públicamente.