Luego de 22 días conecutivos de conflicto, este viernes se vivió una nueva jornada de alta conflictividad tanto en la capital La Paz como en la cercana ciudad de El Alto, donde se produjeron enfrentamientos entre manifestantes y policías, lanzamientos de gases lacrimógenos, piedras, petardos y cartuchos de dinamita en las calles del centro histórico.

El epicentro de la tensión volvió a ser la plaza Murillo, donde funcionan la sede presidencial y el Poder Legislativo. Miles de personas provenientes de sindicatos, organizaciones campesinas, juntas vecinales, mineros, maestros y sectores fabriles nucleados en la Central Obrera Boliviana intentaron romper los anillos de seguridad policiales. Los agentes respondieron con gases y balines. Los comercios cerraron apresuradamente y varios establecimientos reportaron daños.

En El Alto, organizaciones vecinales y transportistas bloquearon los accesos al aeropuerto internacional mediante la quema de llantas, mientras funcionarios resguardados por policías instalaban mallas de seguridad para impedir el ingreso a la terminal aérea.

El país acumula 22 días consecutivos de bloqueos que mantienen paralizada gran parte del territorio y profundizan la crisis del presidente Rodrigo Paz Pereira.

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