El 1 de mayo de de 1886, más de cinco mil huelguistas en todo los Estados Unidos salieron a la calle a reclamar para poder trabajar solamente ocho horas diarias, en una época donde lo habitual era cumplir dieciocho horas por jornada.
Los dueños de la fábrica McCormick, ue se dedicaba a la fabricación de maquinaria agrícola, se negaron a aceptar esa petición y entonces, los empleados expresaron airadamente su descontento y se concentraron en los alrededores de la planta, una decisión que la empresa contestó llamando a la policía.
La protesta fue contenida a balazos por las fuerzas represoras, que causaron numerosos muertos y heridos. Pese a la violencia desatada contra ellos, el 2 y el 3 de mayo los obreros se reunieron en el mismo lugar y en ambas oportunidades volvieron a ser salvajemente atacados, por lo que nuevamente gran cantidad de manifestantes perdieron sus vidas o quedaron gravemente heridos.
Además, la justicia de aquel momento decidió acusar a 6 de los obreros de lanzar una bomba que estalló cerca de la policía, un hecho que la historia archivó como el «atentado de Haymarket» y que sirvió de excusa perfecta para lo que vino después: el enjuiciamiento de seis obreros, los «Mártires de Chicago», cuya culpabilidad jamás fue probada.
Los trabajadores fueron identificados cómo Spies, Parsons, Engel, Fischer, Fielden y Schwab; cuatro de ellos fueron condenados a muerte y los otros dos a trabajos forzados de por vida, una sentencia que olía más a venganza de clase que a justicia, porque en ningún momento se demostró que ellos hubieran tenido algo que ver con la explosión.
La noticia cruzó el Atlántico y la repercusión mundial de estos hechos provocó una oleada de indignación que obró como factor aglutinante de fuerzas dispersas que combatían por los mismos ideales que aquellos trabajadores estadounidenses. Treinta y tres años después, en 1919, la primera conferencia de la OIT, que acababa de ser constituida, proponía la adopción universal de la jornada de ocho horas y la semana de 48 horas, y tras un largo debate, la moción fue finalmente aprobada. Tal fue el origen de la conmemoración del 1º de Mayo como Día Internacional del Trabajador, que cada año da a los trabajadores una oportunidad para afirmar sus derechos.
Fuente: MDZ