Climatológicamente, el fenómeno de tormentas conocido como «El Niño» se caracteriza por el aumento de la temperatura superficial del océano Pacífico ecuatorial, se trata de una alteración de la circulación atmosférica y oceánica en el Pacífico tropical, caracterizada por el debilitamiento de los vientos alisios y el desplazamiento de grandes masas de agua cálida hacia la costa de América.
La intensificación de El Niño genera un aumento de la energía en la atmósfera, lo que se traduce en fenómenos meteorológicos más severos y duraderos. Saldivar indica que, a partir de la primavera de 2026, se consolidará una señal húmeda en el noreste argentino, con anomalías de precipitación superiores a 100 mm en Misiones. Durante el verano 2026-2027, el núcleo lluvioso cubrirá Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe y el noroeste bonaerense, con excesos de 60 mm o más en todo el trimestre.
Para el sector agropecuario, este escenario puede suponer un alivio en áreas con déficit hídrico, pero también un riesgo real de inundaciones en las zonas pampeanas ya saturadas, repitiendo patrones que en 1982-83 y 2015-16 causaron pérdidas multimillonarias. La ganadería, especialmente la que se desarrolla en los humedales del delta del Paraná, deberá tomar medidas de precaución ante enfermedades, lesiones en las pezuñas y dificultades logísticas si las crecidas no son gestionadas a tiempo.