El nuevo titular de la Dirección General Impositiva (DGI), Andrés Vázquez, quien fuera colocado en el cargo por el presidente Javier Milei luego que se conocieran los impactantes sueldos que cobraban los empleados de esa repartición, realizó una clara acción política de las que suele llevar adelante la denominada «Casta».

Vazquez, quien tuvo varias controversias que rodearon su carrera, incluido un sobreseimiento judicial en una causa por cuentas no declaradas en el extranjero, recuperó relevancia política tras la llegada de Javier Milei al poder, asumió la conducción del organismo fiscalizador nacional y solamente siete días después de ser designado como titular de la DGI, firmó el ascenso de su pareja, María Eugenia Fanelli, a un cargo de alta relevancia dentro del organismo, salteando rangos intermedios y con un aumento salarial considerable.

Según informó La Nación, la disposición, firmada únicamente por Vázquez, permitió que Fanelli pasara de ocupar una jefatura de sección técnico-jurídica, con un sueldo neto aproximado de entre 3,8 y 4,2 millones de pesos, a liderar la Dirección Regional Centro II de la Ciudad de Buenos Aires. Este puesto, uno de los más importantes en el área metropolitana, implica la fiscalización de medianas y grandes empresas y conlleva un salario que oscila entre los 7 y 8 millones de pesos.

Como dato adicional se puede mencinar que, el Código de Ética del organismo prohíbe explícitamente la intervención en cuestiones donde exista un interés personal o vínculo conyugal. Sin embargo, fuentes internas describieron la promoción como «inusual» y «anormal», al considerar que podría colisionar con dichas normativas éticas.

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