Durante el Imperio Romano se estima que el promedio de vida de las personas llegaba a los 30 años, en la Edad Media y dependiendo de muchos factores,  podía llegar hasta los 40 años si se pertenecía a grupos humanos de vida más cómoda, a mediados del Siglo XX esa expectativa se amplió hasta los 47 años y, según un estudio de Naciones Unidas, en el año 2022 la misma se ubica en el umbral de los 75 años.

Esa evolución natural de las expectativas de vida, generada a partir de las mejoras en varios sentidos, hace que quienes hace apenas 30 años atrás eran considerados viejos, en este siglo XXI puedan enfrentar la vida que les espera por delante de los 60 años y más, de una forma absolutamente diferente.

 Este cambio de paradigma forma parte de la mezcla entre la necesidad de otra fuente de dinero y el deseo de sentirse útil en un sistema capitalista que impera por estos tiempos; es absolutamente cierto que la posibilidad de retirarse y subir a un crucero para disfrutar de unas vacaciones eternas, está demasiado lejos.

Por ello, hay personas que, en sus últimos años en la actividad laboral, buscan nuevos desafíos y uno de ellos es el de emprender un negocio. Según los especialistas, además de la imposibilidad económica, las personas buscan sentirse útiles con un propósito por el cual levantarse cada día.

No importa la edad, el miedo es propio y todos los humanos experimentamos esta emoción. Pero cuando se emprende siendo adulto, las personas poseen la ventaja de haber tenido una experiencia adquirida y vivida. Por ende, las personas de más de 60 tienen un plus que todavía la juventud, no puede disfrutar.

Un caso emblemático es el de Amancio Ortega (88), empresario textil español que fundó la exitosa y mundialmente conocida marca Zara, lo hizo en la década de los 70` cuando estaba cerca de cumplir sus 40 años y, para el pensamiento colectivo de esa época, Ortega era considero una persona adulta y que debía pensar en su retiro de la actividad laboral. 

Ortega rompió las reglas, hizo todo lo contrario y creó la empresa ZARA que con el tiempo, se convirtió en uno de los mayores minoristas de moda en el mundo. Su estrategia se centró en la moda rápida: producir y distribuir ropa de última tendencia, de manera rápida y eficiente para satisfacer la demanda del mercado.

Ortega no le pesó su edad y sus ganas de emprender fueron más fuertes, gracias a eso, hoy es catalogado como uno de empresarios más reconocidos en el mundo por su fuerza de voluntad. 

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