La foto de tapa de la columna dominguera de este nublado día 22 de octubre es autoría de Alberto Garcia, quién retrata el momento donde una camioneta huye del humo del monte Pinatubo en Filipinas, el 17 de junio de 1991, en la que se considera la segunda erupción volcánica más grande del siglo XX.

Seguramente el lector se estará preguntando que tiene que ver esta foto con el momento histórico que estamos viviendo en este domingo todos los argentinos en el que, a criterio de quienes escribimos, estamos plenamente bajo las luces; sencillamente porque repetimos el ritual democrático de volcar en las urnas nuestras opiniones, deseos, desilusiones, esperanzas, frustraciones y todo adjetivo calificativo que se nos pueda ocurrir. Luego el tiempo se encargará de clarificar si nuestra decisión (y la de todos los ciudadanos) fue coincidente con la mayoría (o no) y veremos en qué estado quedamos como sociedad y como país. Y tiene que ver porque es probable que, ya con el resultado puesto nos encontremos con un país que estalla (Dios nos proteja y eso no sea así) o tal vez sigamos teniendo la esperanza que nuestros dirigentes encontraron el rumbo correcto.

Vamos a incluír la primera parte algunos fragmentos de un artículo que #MarioVargasLlosa publicó en el #DiarioElPaís, de España.

«Sí, lloro por tí, Argentina»

Argentina, un país que era democrático cuando tres cuartas partes de Europa no lo eran, un país que era uno de los más prósperos de la Tierra cuando América Latina era un continente de hambrientos, de atrasados.

El primer país del mundo que acabó con el analfabetismo no fue Estados Unidos, no fue Francia, fue la Argentina con un sistema educativo que era un ejemplo para todo el mundo. Ese país que era un país de vanguardia ¿Cómo puede ser que sea el país empobrecido, caótico, subdesarrollado que es hoy? ¿Qué pasó? ¿Alguien lo invadió? ¿Estuvieron enfrascados en alguna guerra terrible?

No, los argentinos se hicieron eso ellos mismos. Los argentinos eligieron a lo largo de medio siglo las peores opciones.

¿Cómo se entiende eso? Un país con gentes cultas, absolutamente privilegiado, una minoría de habitantes en un enorme territorio que concentra todos los recursos naturales. ¿Por qué no es el primer país de la Tierra? ¿Por qué no tienen el mismo nivel de vida que Suecia, que Suiza?.

Porque los argentinos no han querido. Han querido en cambio ser pobres. Seguir a «caudillos» de pacotilla, «salvadores» de porquería, locos, desquiciados por su mismo odio a todo lo que sea diferente a su locura.

Han querido vivir bajo dictaduras, han querido vivir dentro del mercantilismo más espantoso. Hay en esto una responsabilidad del pueblo argentino.

Hemos omitido, deliberadamente, alguno de los párrafos de esta columna escrita por quién ganara el Premio Nobel de Literatura en el año 2010 porque, sencillamente, nos parece que no suma nada en este día tan crucial, solamente rescatamos aquellos párrafos que (nos parecen) reflejan nuestra pregunta casi diaria acerca de porqué estamos como estamos.

Hoy tenemos una posibilidad, y luego de insistir que estamos bajo los reflectores a pleno porque reiteramos un acto democrático tarscendental, compartimos el deseo que (entendemos) es de la inmensa mayoría, que la cosa mejore, gane quien gane el domingo.

Han sido Uds. muy amables, si Dios nos acompaña nos juntamos en siete días más.

Ricardo «Yayo» Guinsburg

Arte de tapa: «Erupción del volcán Pinatubo» by Alberto Garcia

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