Las estadísticas muestran que la pluviosidad anual de la Provincia ronda los 190 mm, cifras propias del clima semiárido que caraceriza Mendoza; si se mide por  días de lluvia al año, el número arroja unos 38-40 para el período de 12 meses.

A partir de éstos datos y, teniendo en cuenta que el Valle de Uco ha recibido prácticamente casi 20 días de lluvias en el 2021 habiendo acumulado cifras cercanas a los 100 mm, el dato se constituye en una amenaza y muy seria preocupación para los productores de la región.

Los problemas se multiplican entre la caída de duraznos, aparición de botritis en la uva que causan la necrosis de las flores, las hojas, las yemas, los brotes, las plántulas y las frutas de las plantas; y si bién éstos hongos se pueden combatir mediante técnicas curado, lo cierto es que mientras llueva es imposible realizar ésta tareas.

El preanunciado problema de falta de mano de obra para levantar la cosecha, mas allá del poco feliz resultado que tuvo el programa provincial pensado en captar y capacitar personas en desarrollar actividades relacionadas con la producción primaria, más el alto costo salarial que implica la contratación de personal calificado para éstas tareas; están conformando una combinación muy pervera que puede concluir enque no se levante parte de la cosecha con el tremendo perjuicio que ello conlleva.

Desde la CCIAT de Tunuyán, en la voz de Carlos Dávila, han lanzado una advertencia porque si ocurriera lo de la pérdida de la cosecha, sería un tema muy complejo de resolver.

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